El pavimento de las calles

pavimento romano El pavimento de las calles es una muestra más de la gran capacidad previsora y práctica de los romanos.

Las aceras estaban 15 cm por encima de la calzada, con el fin de evitar que los vehículos pudieran invadir esta zona reservada a los peatones. De vez en cuando, la calzada estaba atravesada por una hilera de bloques de piedra equidistantes entre sí con un doble objetivo: por un lado, facilitar el cruce de la calle a los peatones; por otro, evitar que los vehículos pudieran alcanzar velocidades elevadas.

Cuando llovía, el agua era recogida por las alcantarillas situadas bajo las aceras; en el caso de que con una lluvia torrencial se formasen charcos en la calzada, los peatones podrían cruzarla sin ningún problema, gracias a aquellos bloques de piedra.

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